Daniela FritzscheDaniela Fritzsche

Mi motivación principal:
Encuentro siempre personas que buscan el propósito de la vida, .que se preguntan el por qué de los acontecimientos que ocurren en el mundo, que buscan la felicidad y anhelan la paz –paz en su corazón y paz a su alrededor. He notado que normas transmitidas a métodos de actuación heredados no dán ya más una orientación adecuada. Este tiempo requiere que busquemos caminos nuevos, que desarrollemos nuevos conceptos y creemos una nueva cultura. En esta tarea quiero yo cooperar porque estoy convencida de que es el trabajo más importante para mí en este planeta!

Mis fuentes de conocimiento:
Estudio diplomado de psicología.
Entrenamiento de varios años en guía de consulta y dirección de grupo.
Especialización en pacientes con traumas.
Entrenamiento en curación natural y psicosomática.
Literatura sobre temas espirituales.

Lo que ha influído en mí:

  • La historia de mi vida personal en mi niñez y juventud, la cual fué dirigida por mujeres fuertes y el haber recibido responsabilidad temprana. Esto me dió empatía y sensibilidad, fortaleció mi instinto de protección y me dió una fuerte tendencia a buscar justicia.
  • La conciencia de que mi vida depende de mí mismq, que mi deber es darle calor y    profundidad, un significado personal y un propósito para hacerla inconfundible. En mi camino me siento protegida y estimulada por mis amigas y mi familia y tomo en cuenta la sabiduría de los sueños.
  • La conciencia de que el hacerme responsable de mis propios errores constituye un provechoso comienzo y que cada crisis constituye un posible primer paso hacia un nuevo desarrollo.
  • Mi gusto y amor por la naturaleza.
  • La visión sobre el ser humano que tengo de la Fe Bahá’í:
    • El ser humano es en sí espiritual; el sentido profundo de su existencia individual consiste en su desarrollo espiritual contínuo.
    • El ser humano tiene en sí un gran potencial que se puede desarrollar por medio de la educación y la autoeducación..
    • El ser humano posée un alma inmortal. Su desarrollo no termina con la muerte del cuerpo; continúa en incontables mundos espirituales.
    • El principio espiritual de esta era es la unidad. La vida en armonía consiste para nosotros como seres humanos también en estar de acuerdo con ese principio central y expresarlo a todos los niveles: unidad interior, unidad en la unión marital, en la familia, en el clan, etc. Unidad no quiere decir conformidad sino una unidad en la variedad de las características individuales.
    • El método óptimo para decidir y solucionar conflictos es la consulta – de una calidad tal que esté por encima de lo común y conduzca a un punto básico: la consulta es una actitud espiritual interna de los que participan y que conduce a un distanciamiento voluntario de la posición propia.
    • El hombre y la mujer tienen el mismo valor.